El sistema de libre circulación de personas en Europa está siendo objeto de un escrutinio cada vez mayor, ya que las nuevas medidas tecnológicas de seguridad y las directrices en materia de inmigración están alterando la región. Los viajeros han notado largas colas en los aeropuertos desde que la Unión Europea (UE) puso en marcha su Sistema Biométrico de Entrada y Salida (EES).
Al mismo tiempo, algunos países del espacio Schengen han mantenido controles temporales en las fronteras interiores por motivos de seguridad y migración.
De hecho, los camioneros de los Balcanes Occidentales llevan tiempo diciendo que las normas limitan el tiempo que pueden pasar dentro del Espacio Schengen.
Por eso, los viajeros, las empresas de transporte y los trabajadores transfronterizos se encuentran con problemas cada vez más a menudo justo donde debería haber libertad de circulación.
En general, todo esto no apunta al fin de Schengen. Pero sí que pone de manifiesto el creciente conflicto entre la gestión de la migración, la seguridad y la movilidad.
Los retrasos del EES ponen en apuros a los aeropuertos europeos
El EES supone uno de los mayores cambios en la gestión de fronteras que se han producido en Europa en los últimos años.
Cabe destacar que el sistema automatizado registra electrónicamente las entradas y salidas de los viajeros no pertenecientes a la UE que cumplen los requisitos en las fronteras europeas participantes.
Además, también registra información biométrica y calcula cuánto tiempo permanecen los viajeros dentro del plazo de estancia autorizado.
Más de 20 países europeos utilizan el sistema, entre ellos 25 Estados miembros de la UE y cuatro países del espacio Schengen que no pertenecen a la UE.
Sin embargo, esta tecnología ha provocado retrasos importantes en varios aeropuertos importantes.
Según los datos publicados por Euronews, el tiempo medio de espera en el control de pasaportes del aeropuerto de Fráncfort llegó a los 120 minutos durante el mes de julio.
Esa cifra duplicó la media de 60 minutos registrada durante el mismo mes del año pasado.
Por otro lado, los tiempos máximos de espera en Ámsterdam han pasado de 80 a 120 minutos.
En Múnich también se registraron tiempos de espera de hasta 60 minutos, frente a los 31 minutos anteriores.
Las autoridades han suspendido temporalmente algunos requisitos de registro biométrico cuando hay una congestión excepcional.
Sin embargo, esa flexibilidad se acaba el 6 de septiembre.
No obstante, la Comisión reconoció que algunos Estados miembros aún necesitan hacer algunos ajustes.
Por eso, los viajeros podrían verse sometidos a nuevas restricciones cuando termine la flexibilidad de emergencia.
Los controles fronterizos temporales añaden otra medida de seguridad
Las colas en los aeropuertos son solo una de las causas de los problemas.
Varios países del espacio Schengen también han restablecido temporalmente los controles en las fronteras interiores.
Las normas de Schengen permiten a los gobiernos establecer este tipo de controles cuando existen amenazas graves que afectan al orden público o a la seguridad interior.
Sin embargo, la Comisión Europea dice que los gobiernos solo deberían recurrir a los controles en las fronteras interiores como último recurso.
Alemania mantiene actualmente controles en todas sus fronteras terrestres, incluidas las que comparte con Polonia, Francia, Austria y los Países Bajos.
Las medidas están vigentes hasta el 15 de septiembre.
Alemania menciona la migración irregular, el tráfico de migrantes, las presiones sobre el sistema de asilo y otras preocupaciones más amplias en materia de seguridad internacional.
Mientras tanto, Polonia ha ampliado los controles en sus fronteras con Alemania y Lituania hasta el 1 de octubre.
Las autoridades polacas han controlado a más de 3 millones de personas y 1,5 millones de vehículos desde que empezaron los controles en julio de 2025.
La Comisión Europea también ha recibido quejas sobre los controles de Alemania.
En concreto, mencionó las dificultades a las que se enfrentan las comunidades y los trabajadores transfronterizos a lo largo de las fronteras de Alemania con Polonia, Luxemburgo y los Países Bajos.
Como resultado, la política fronteriza se ha convertido en una cuestión económica, además de ser objeto de debate en materia de seguridad.
A las empresas les preocupa el comercio transfronterizo
Los controles internos pueden generar problemas que van más allá del turismo.
Las empresas que operan a nivel internacional dependen de plazos de entrega predecibles y de una movilidad eficiente de sus empleados.
Por lo tanto, las inspecciones adicionales pueden alargar los tiempos de espera y complicar la planificación del transporte de mercancías.
La Comisión ha dicho que Alemania ha tomado medidas para mantener la fluidez del tráfico en los pasos fronterizos afectados.
No obstante, reconoció las quejas de las empresas y los ciudadanos sobre los efectos negativos de las medidas de control.
Estas preocupaciones ponen de manifiesto un reto fundamental para los responsables políticos.
Los gobiernos quieren reforzar las medidas en materia de migración y seguridad sin poner en peligro una de las ventajas económicas más importantes de Europa.
Los camioneros de los Balcanes cuestionan el límite de 90 días del espacio Schengen
Pronto podría surgir otra disputa que provocara más problemas en las fronteras de Europa.
El 31 de agosto, cientos de camioneros se manifestaron en toda Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro y Macedonia del Norte.
Se oponen a las normas que limitan a 90 días la estancia de los ciudadanos de fuera de la UE en el espacio Schengen durante cualquier periodo de 180 días.
Los conductores dicen que la restricción trata a los trabajadores del transporte profesional como si fueran visitantes normales.
Además, el EES permite a las autoridades hacer un seguimiento más preciso del tiempo exacto que los conductores permanecen en el espacio Schengen.
Los camioneros han amenazado con nuevos bloqueos fronterizos a partir del 14 de septiembre, a menos que las autoridades europeas atiendan sus reivindicaciones.
El conflicto podría afectar a las cadenas de suministro que conectan los Balcanes Occidentales con los mercados de la UE.
Solo en Bosnia y Herzegovina, unos 5.000 conductores podrían verse afectados por las restricciones, según representantes del sector logístico citados por Al Jazeera.
Por lo tanto, la cifra en los Balcanes Occidentales podría ser bastante mayor.
La Comisión Europea ya ha hablado de posibles soluciones con sus socios regionales.
Sin embargo, los conductores quieren condiciones que tengan en cuenta las exigencias de viaje poco habituales que conlleva el transporte internacional de mercancías.
Los viajeros rusos se enfrentan a distintos obstáculos
Los viajeros rusos se enfrentan a una serie de restricciones específicas cuando visitan Europa.
La UE suspendió su acuerdo de facilitación de visados con Rusia en 2022, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
Por eso, los solicitantes rusos se enfrentan a trámites más estrictos a la hora de pedir visados para viajar a Europa.
Además, cada país europeo ha adoptado políticas de entrada diferentes para los ciudadanos rusos.
Sin embargo, estas restricciones difieren fundamentalmente de los retrasos en el EES o de los controles temporales en las fronteras interiores.
En cambio, muestran cómo las tensiones geopolíticas han añadido otra capa de complejidad a los viajes por Europa.
«Se están disparando en el pie», comentó Oleg Studennikov, jefe del departamento consular del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, en declaraciones al Eastern Herald.
Schengen se enfrenta a una prueba de movilidad con el EES
El espacio Schengen sigue intacto, pero las tensiones en sus fronteras han aumentado claramente.
El EES tiene como objetivo modernizar la gestión de las fronteras y, al mismo tiempo, proporcionar a las autoridades registros de entrada y salida más precisos.
Mientras tanto, los gobiernos sostienen que los controles internos temporales siguen siendo necesarios para hacer frente a los problemas de migración y seguridad.
Las empresas, los viajeros y los conductores profesionales suelen vivir esas políticas de forma diferente.
Las próximas semanas podrían revelar si esas tensiones se intensifican.
Las medidas de emergencia de la EES finalizan el 6 de septiembre, mientras que los camioneros de los Balcanes Occidentales han amenazado con emprender acciones a partir del 14 de septiembre.
El periodo actual de controles fronterizos internos en Alemania también se extiende hasta el 15 de septiembre.
En definitiva, Europa se enfrenta a un difícil ejercicio de equilibrio.
Los gobiernos deben reforzar la gestión de las fronteras sin sacrificar la movilidad que ha convertido al espacio Schengen en un elemento clave de la integración europea.
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