Huellas difuminadas, colas más largas: el reto al que se enfrenta el nuevo EES de Europa

Los viajeros mayores cuyas huellas dactilares estén borrosas tendrán que pasar por controles más largos con el sistema biométrico EES. Esto es lo que te puedes esperar en los pasos fronterizos.

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El nuevo Sistema de Entrada y Salida (EES) de Europa promete controles fronterizos más seguros y eficientes. Pero algunos viajeros mayores se están encontrando con un obstáculo inesperado antes incluso de poder cruzar la frontera.

A medida que se va implantando el sistema biométrico en todo el continente, los viajeros de fuera de la UE deben registrar sus datos biométricos y sus imágenes faciales. En concreto, deben hacerlo cuando entren en el Espacio Schengen por primera vez. El proceso suele funcionar bien para la mayoría de los visitantes, pero los viajeros de más edad están teniendo problemas debido al desgaste de sus huellas dactilares. Por eso, muchos tienen que someterse a varios escaneos y a controles más largos.

En general, esta cuestión ha salido a la luz al margen de las preocupaciones más importantes sobre si la infraestructura fronteriza digital puede hacer frente a los picos de demanda de viajes. Además, si son capaces de mantener un flujo fluido de pasajeros al mismo tiempo.

¿Por qué Europa recopila datos biométricos de los viajeros?

En resumen, el EES sustituye los sellos manuales en los pasaportes por un registro digital de los cruces fronterizos. En concreto, se aplica a los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE que entran en el Espacio Schengen para estancias cortas.

En consecuencia, el sistema registra el nombre del viajero, los datos de su pasaporte, su imagen facial, sus huellas dactilares y las fechas de entrada y salida. Cabe destacar que las autoridades utilizan esta información para identificar a quienes se quedan más tiempo del permitido, reforzar la seguridad fronteriza y detectar el fraude de identidad.

Según la Comisión Europea, el sistema también ayuda a identificar a las personas que intentan entrar en la UE utilizando identidades falsas.

«El EES ayuda a los agentes fronterizos y a las autoridades policiales a detectar riesgos de seguridad y a apoyar la lucha contra los delitos graves y el terrorismo», escribió la Comisión Europea en un artículo de prensa.

La Comisión ha informado de que las autoridades fronterizas han tramitado más de 150 millones de entradas y salidas desde que se puso en marcha el sistema. Además, los funcionarios han identificado a miles de personas que se habían quedado más tiempo del permitido y a cientos de viajeros que utilizaban identidades falsas, lo que demuestra la eficacia de la tecnología en materia de seguridad, tal y como se esperaba.

¿Por qué los viajeros mayores tienen problemas con la toma de huellas dactilares del sistema EES?

La calidad de las huellas dactilares cambia, como es natural, con la edad. Con el paso del tiempo, las crestas en las que se basan los escáneres biométricos pueden volverse más planas y menos definidas.

Además, los años de trabajo manual, el lavado frecuente de manos y ciertas afecciones médicas pueden reducir aún más la nitidez de las huellas dactilares.

A algunos viajeros, los escáneres simplemente no les captan las huellas en el primer intento. Por eso, los agentes de fronteras pueden repetir el proceso de escaneo varias veces antes de plantearse otros procedimientos.

Es importante destacar que las huellas dactilares ilegibles no impiden automáticamente que alguien entre

En su lugar, los agentes pueden usar otros métodos de verificación permitidos por los procedimientos del EES, como la comparación de imágenes faciales y las comprobaciones manuales de identidad cuando sea necesario.

Sin embargo, estos trámites adicionales alargan los tiempos de tramitación tanto para el viajero afectado como para los que esperan detrás de él.

Siguen los problemas operativos del EES en los pasos fronterizos

El tema de las huellas dactilares surge justo cuando las agencias fronterizas europeas siguen adaptándose a una de las mayores actualizaciones tecnológicas en materia de fronteras del continente.

Varios aeropuertos, terminales de ferry y estaciones de tren internacionales ya han ampliado las zonas de registro biométrico y han destinado personal adicional de cara a los periodos de mayor afluencia de viajeros.

Sin embargo, siguen existiendo preocupaciones de carácter operativo.

Los expertos del sector han advertido de que el registro biométrico lleva más tiempo que el sellado tradicional del pasaporte, sobre todo cuando los que se registran por primera vez necesitan ayuda de un funcionario.

Además, cualquier excepción —como las huellas dactilares ilegibles— requiere más atención por parte del personal y ralentiza el flujo de pasajeros.

Informes recientes también han puesto de relieve algunas limitaciones técnicas y operativas que afectan a algunos puestos fronterizos. Entre ellas se encuentran el número limitado de puestos de registro, la disponibilidad de equipos y los distintos niveles de experiencia del personal durante la puesta en marcha.

Por eso, algunos gobiernos han adaptado temporalmente sus planes de personal y los trámites fronterizos para reducir los tiempos de espera durante las épocas de mayor afluencia de viajeros.

La seguridad sigue siendo la prioridad

A pesar de los problemas operativos, los responsables europeos siguen haciendo hincapié en las ventajas que ofrece el sistema en materia de seguridad a largo plazo.

Los registros fronterizos digitales sustituyen a los sellos manuales en los pasaportes, lo que facilita a las autoridades comprobar si los visitantes se mantienen dentro del límite permitido de 90 días en cualquier periodo de 180 días.

Además, los registros biométricos centralizados ayudan a reducir el fraude de identidad y, al mismo tiempo, mejoran el intercambio de información entre las autoridades fronterizas.

Las autoridades sostienen que estas medidas refuerzan tanto la gestión fronteriza como la seguridad pública sin alterar de forma sustancial los derechos de los viajeros.

A medida que el registro se vaya convirtiendo en algo habitual, las autoridades esperan que se reduzcan los tiempos de tramitación para los visitantes que vuelven y cuya información biométrica ya se ha registrado.

Qué deben esperar los viajeros

La mayoría de los viajeros de fuera de la UE solo realizan el registro biométrico la primera vez que se inscriben en el EES. Los cruces posteriores suelen requerir menos trámites, siempre que la verificación biométrica se realice con éxito.

Aun así, es mejor que los viajeros calculen un poco más de tiempo al llegar a los controles fronterizos europeos, sobre todo en época de vacaciones.

Además, deberías tener el pasaporte a mano y seguir las instrucciones de los agentes de fronteras mientras te toman las huellas dactilares y te hacen la foto facial.

Si los escáneres de huellas dactilares dan problemas, tener paciencia puede ayudar a que el proceso vaya mejor. Puede que los agentes solo necesiten varios intentos antes de recurrir a un método de verificación alternativo.

Los viajeros mayores que sepan que tienen las huellas dactilares desgastadas no deben dar por hecho que se les va a denegar la entrada. En cambio, deben contar con controles adicionales que pueden alargar el tiempo de inspección.

Equilibrar la tecnología con la realidad humana

El Sistema Europeo de Entrada y Salida supone uno de los mayores cambios en la gestión de las fronteras del continente en décadas.

Esta tecnología promete una mayor seguridad, una mejor identificación de quienes se quedan más tiempo del permitido y una detección más eficaz del fraude. Al mismo tiempo, su implantación pone de manifiesto los retos prácticos que supone confiar en sistemas biométricos que deben funcionar para viajeros de todas las edades.

A medida que los aeropuertos y los pasos fronterizos siguen perfeccionando sus procedimientos, las autoridades esperan que la tecnología permita viajar de forma más eficiente y refuerce la seguridad. Sin embargo, para los viajeros de más edad cuyas huellas dactilares se han desdibujado, el factor humano seguirá siendo una parte importante de las fronteras europeas, cada vez más digitalizadas.