El EES se enfrenta a la prueba de los viajes de verano mientras el Reino Unido y Francia refuerzan el personal fronterizo, y Dover retrasa los controles biométricos completos

El EES europeo se enfrenta a colas en temporada alta, problemas de personal y un reparto desigual de las preinscripciones, mientras los gobiernos intentan mantener un nivel de seguridad más alto.

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El Sistema Europeo de Entrada y Salida (EES) se enfrenta a su mayor prueba de resistencia ahora que millones de viajeros cruzan las fronteras durante la ajetreada temporada de verano.

Desde que se puso en marcha en octubre de 2025, el sistema biométrico de control fronterizo ha reforzado los controles de inmigración. Pero a los gobiernos y a las empresas de transporte les preocupa que se formen atascos.

En concreto, estas preocupaciones se notan en los cruces del Canal de la Mancha entre Francia y el Reino Unido.

Por eso, tanto las autoridades francesas como las británicas están aumentando la plantilla para reducir los retrasos que conllevan los nuevos controles. Mientras tanto, las operaciones del EES se suspenderán por completo en Dover y en el Eurotúnel durante la temporada alta de viajes de verano.

En general, estos acontecimientos ponen de relieve el difícil equilibrio que deben mantener los gobiernos europeos. Aunque las autoridades presionan para que se refuercen las medidas de seguridad, también tienen que conseguir que las colas en los aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres sean manejables.

El EES pone en aprietos a los cruces de canales

Cabe destacar que el EES registra electrónicamente a los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE que cumplen los requisitos y que viajan a países europeos participantes para estancias cortas.

En concreto, el sistema registra la información del pasaporte, los datos de entrada y salida, y los datos biométricos, como las imágenes faciales y las huellas dactilares. También registra las denegaciones de entrada.

Por eso, el registro inicial puede requerir más trámites que los controles habituales de pasaporte.

Esa diferencia es importante en los pasos fronterizos con mucho tráfico, sobre todo cuando la infraestructura limita el espacio para instalar quioscos y zonas de tramitación adicionales.

Por otro lado, Dover supone un reto poco habitual, ya que los viajeros pasan los controles fronterizos franceses antes de salir del Reino Unido.

Del mismo modo, los pasajeros que utilizan el Túnel del Canal de la Mancha pasan por controles de inmigración europeos antes de llegar a Europa continental.

Por eso, los retrasos en estos puntos pueden afectar rápidamente a las carreteras, las terminales, las operaciones de transporte de mercancías y las comunidades de los alrededores.

Por eso, los legisladores británicos también han expresado su preocupación por las posibles perturbaciones que podrían producirse si no se hacen los preparativos adecuados.

El Reino Unido y Francia aumentan su plantilla

Las autoridades están respondiendo destinando más personal y recursos a las operaciones fronterizas.

El Reino Unido y Francia tienen previsto aumentar la plantilla para intentar controlar las colas relacionadas con el EES durante la temporada de viajes de verano. te informo

Sin embargo, la dotación de personal es solo una parte de la respuesta.

Las autoridades también están manteniendo la flexibilidad operativa en Dover y Eurotunnel, en lugar de aplicar controles completos del EES durante toda la temporada alta de verano.

Esta medida podría ayudar a los funcionarios de la frontera a gestionar el tráfico cuando aumente el número de pasajeros.

No obstante, también pone de manifiesto las dificultades prácticas que plantea un sistema biométrico que funcione en distintos entornos de transporte.

Un aeropuerto puede dirigir a los pasajeros hacia quioscos y mostradores de inmigración específicos. En cambio, los puertos de ferry tienen que gestionar a los viajeros que llegan en coches, autocares y otros vehículos.

Por eso, la misma tecnología fronteriza puede plantear diferentes retos operativos según el paso fronterizo.

Aumenta la presión política a pesar de los avances en materia de seguridad

Las preocupaciones de este verano van más allá de Gran Bretaña y Francia.

Según se ha informado, varios gobiernos europeos han presionado para que haya más flexibilidad cuando los controles del EES amenacen con provocar atascos graves.

Esa presión supone un reto político para los responsables europeos.

Por un lado, los gobiernos quieren demostrar que los nuevos controles biométricos pueden reforzar las fronteras exteriores del Espacio Schengen.

Por otro lado, las autoridades nacionales necesitan mecanismos para actuar cuando la tecnología o el volumen de pasajeros desborden la infraestructura fronteriza.

Aun así, el EES ya ha tramitado un número considerable de viajeros.

Según la Comisión Europea, el sistema se aplica a los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE que realizan estancias cortas y cruzan las fronteras exteriores de los 29 países europeos participantes.

Cabe destacar que, según Biometric Update, las autoridades habían controlado a unos 110 millones de viajeros y habían denegado la entrada a casi 44 000 personas.

En general, esas cifras refuerzan los argumentos a favor de la seguridad del EES, aunque los gobiernos sigan debatiendo su impacto operativo.

De hecho, el sistema tiene como objetivo identificar mejor a quienes se quedan más tiempo del permitido y mejorar la capacidad de las autoridades para hacer un seguimiento de las entradas y salidas.

El Servicio Europeo de Acción Exterior dice que el objetivo es mejorar la seguridad interna y, al mismo tiempo, agilizar los controles fronterizos.

Por eso, el debate se centra cada vez más en la puesta en práctica, más que en el objetivo fundamental de la EES.

El registro previo podría reducir los retrasos en la frontera

La tecnología podría ser parte de la solución.

Frontex ha creado la aplicación móvil «Travel to Europe» para que los viajeros que cumplan los requisitos puedan enviar sus datos antes de llegar a los pasos fronterizos participantes.

En concreto, la app te permite registrar previamente los datos del pasaporte y las fotos faciales antes de llegar.

Sin embargo, los países europeos han adoptado esta tecnología de forma desigual.

Según las informaciones, Suecia ha apostado por una funcionalidad de preinscripción más amplia, mientras que otros países han adoptado enfoques más limitados.

Además, parece ser que una prueba realizada en el aeropuerto de Estocolmo-Arlanda mejoró la eficiencia de los procedimientos en un 25 %.

Por eso, si se extendiera su uso, podría aliviar un poco la carga de trabajo de registro en las zonas de inmigración más concurridas.

Sin embargo, los viajeros siguen teniendo que completar todos los trámites fronterizos obligatorios que no se puedan hacer a distancia.

Por lo tanto, el registro previo es una herramienta para aliviar la carga de trabajo, más que para eliminar por completo los controles fronterizos.

No obstante, la utilidad de esta tecnología dependerá de hasta qué punto la pongan en marcha los gobiernos y de cuántos viajeros la usen antes de llegar.

La tecnología biométrica plantea nuevos retos

El EES también tiene que gestionar casos excepcionales que ponen a prueba los sistemas de identificación biométrica.

Por ejemplo, Politico ha destacado las complicaciones que surgen con los gemelos idénticos y el reconocimiento facial.

Estos casos siguen siendo excepcionales. Sin embargo, sirven para explicar por qué las autoridades fronterizas no pueden basarse exclusivamente en un único identificador biométrico.

El EES recopila tanto imágenes faciales como huellas dactilares, además de datos sobre los documentos de viaje y la información relativa al paso de la frontera.

Por otra parte, las normas locales en materia de inmigración pueden añadir otra capa de complejidad.

Gibraltar, por ejemplo, ocupa una posición única como territorio británico de ultramar que comparte frontera terrestre con España.

Por eso, las autoridades han publicado unas directrices específicas sobre las medidas de inmigración y los titulares de carnés de identidad de Gibraltar.

En general, estas diferencias ponen de manifiesto por qué la implantación de un sistema fronterizo europeo puede requerir procedimientos adaptados a cada contexto local.

El verano de 2026 se convierte en una prueba de resistencia crucial para el EES

Las próximas semanas nos dirán si el refuerzo de personal y una aplicación flexible de las normas pueden mantener en marcha los pasos fronterizos más transitados de Europa.

Al mismo tiempo, las autoridades deben mantener las ventajas en materia de seguridad que motivaron la implantación del sistema.

El EES ya ha cambiado la forma en que Europa registra las estancias de corta duración de los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE que cumplen los requisitos.

Sin embargo, su éxito a largo plazo dependerá de algo más que de la tecnología biométrica.

Los gobiernos deben asegurarse de que los pasos fronterizos cuenten con suficiente personal, infraestructura y medidas de contingencia para gestionar los picos de afluencia de pasajeros.

Por otra parte, una preinscripción más amplia podría ayudar a reducir la presión si más países adoptaran esta tecnología.

En definitiva, el verano de 2026 supondrá una prueba de resistencia importante para el nuevo régimen fronterizo digital de Europa.

Si las autoridades controlan las colas sin dejar de hacer controles eficaces, el EES podría salir reforzado de su primera gran temporada de verano.

Sin embargo, si las interrupciones se prolongan, podrían aumentar las presiones políticas para que haya más flexibilidad y se introduzcan nuevos cambios en la forma en que Europa gestiona sus fronteras biométricas.

Florian Fèvre, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons